martes, 14 de febrero de 2012


GOTAS DE INOCENCIA

En un  inmenso palacio, se encuentra una pequeña niña  llamada Martina  jugando inocentemente con sus muñecas.
Aquella niña a quien tan intrépida imaginación permitía volar y sobre pasar los limites, y que recorriendo cada uno de los rincones de este inmenso palacio, llenaba de color, magia e ilusión el lugar con gran facilidad. Y que sin importar que tan triste estuviera alguna persona, colocaba una sonrisa despampanante en su rostro al instante.
Aquel  hermoso palacio guardaba miles de secretos, algunos quizá poco alegres, otros en realidad oscuros. Pero lo que si era seguro era que no existía poder humano que pudiera impedir el efecto que Martina causaba en cada persona que conocía. Todos se preguntaban ¿cómo podía ser esto posible?  Y en especial,  sabiendo que esta pequeña niña era huérfana y que desde que nació había sido adoptada y educada por la criada de aquel palacio.
Que su niñez había sido totalmente solitaria y que para muchos además, era absolutamente  inquietante la vida de aquella pequeña, que lo ciertamente curioso era lo que sucedía en su vida, ya que de seguro para muchos lo más lógico es que esta niña llevara una vida realmente vacía y de poca ilusión en su caja de cartón que se encontraba llena de múltiples juguetes, y era al parecer su única compañía, junto con sus otros extrañas muñecas.
Las personas que habitaban en este prestigioso palacio eran en realidad de alto rango. La mayoría hacían parte de  la nobleza; reyes de, múltiples lugares del mundo, condes, príncipes y honorarios de tierras sagradas. Todos ellos se reunían allí para discutir temas políticos o simplemente para descansar de la monotonía que llevaba su vida. Traían a sus familias e hijos y tomaban entonces un tipo de vacaciones por ciertas temporadas.
Un día el rey de Inglaterra y su familia  llegaron por primera vez al palacio, y por supuesto, toda la nobleza, incluyendo los empleados y sirvientes, prepararon un gran festín y celebración para la llegada.
Luego de esta gran celebración, al día siguiente todos dormían, a excepción de Martina que había dormido toda lo noche. Se levantó muy temprano a jugar con sus muñecas, dentro de una caja de cartón, que le había regalado su madre adoptiva desde que era una bebe. Pero la niña no se dio cuenta que se encontraba cerca del cuarto del hijo del rey de Inglaterra llamado Alan.
Luego de un rato de haber jugado Alan despertó debido a  unos susurros que escuchaba entre sueños, entonces se paró cautelosamente de su cama para descubrir de donde provenían,  y al abrir la puerta lentamente vio la espalda de una hermosa pequeña con una larga cabellera rubia que jugaba dentro de una caja de cartón con sus muñecas. Alan Intentó acercarse a ella poco a poco, pues sentía una fuerte curiosidad por tocar su brillante y hechizante cabello, pero cuando estaba a centímetros de él fue como si tuviera un imán en sus manos, pues cada hebra de cabello de se entrelazaba entre sus dedos. Era una sensación única, lo extraño era que no sintió pánico ni algún tipo de miedo. Martina también sintió esta inexplicable sensación, pero era algo más allá de esto, algo quizá como un tipo de conexión.
Martina volteó para ver qué pasaba y de inmediato sintió una fuerza extraña que le obligaba a pedirle al niño que jugara con él, entonces Alan inmediatamente aceptó.
Algo extraño sucedió, pues cuando él intentó entrar a la caja, pudo hacerlo con facilidad y fue como si esta se hubiera adaptado perfectamente al cuerpo y espacio que ocupaba Alan dentro de ella.
Desde aquel momento Alan y Martina se conocieron, pero lo único que hacían a partir de entonces era jugar dentro de la caja de cartón. Martina decidió que debido a lo sucedido y ya que nunca le había ocurrido eso con ninguna otra persona le contaría el gran secreto de su vida.
Martina le explico todo lo que a ella le sucedía cuando se encontraba dentro de la caja de cartón, que cada que ella entraba a jugar todo, absolutamente todo cambiaba, sentía como si se transportara a su mundo real, como si fuera a un mundo totalmente lleno de alegría, el cual estaba lleno de colores, que superaban la magia hechizante y fugaz de un arcoíris, un mundo en el cual, el color negro no existía y todo lo oscuro y opaco se terminaba al entrar a esta caja, y quedaba en el mundo de los adultos, que eran totalmente ciegos a lo hermoso que puede ofrecer la vida, con el solo hecho de aplicar unas cuantas gotas de inocencia, alegría y niñez a su vida.
Y así que decidió que para que Alan comprendiera mejor, acerca de lo que ella estaba hablando, le dijo que lo único que tenía que hacer era cerrar sus ojos y dejara simplemente volar su imaginación sin límites.
Esto demuestra además como las personas, con el paso del tiempo van cambiando su forma de ser, de pensar, crecer e imaginar, respecto a todo lo que existe en el entorno, y que mas allá de ver la manera como los niños viven y experimentan su propia vida, de ver como experimentan su propio mundo lleno de fantasía e ilusión, puede todo esto llegar a cambiar la vida de los que ya están mas grandecitos con el solo hecho de transformar y hacerle ver al mundo una manera distinta de vivir la vida, sabiendo que de los niños también se puede aprender, aplicando una dosis voluntaria de inocencia cada día. 

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