GOTAS DE INOCENCIA
En
un inmenso palacio, se encuentra una
pequeña niña llamada Martina jugando inocentemente con sus muñecas.
Aquella
niña a quien tan intrépida imaginación permitía volar y sobre pasar los limites,
y que recorriendo cada uno de los rincones de este inmenso palacio, llenaba de
color, magia e ilusión el lugar con gran facilidad. Y que sin importar que tan
triste estuviera alguna persona, colocaba una sonrisa despampanante en su rostro
al instante.
Aquel
hermoso palacio guardaba miles de
secretos, algunos quizá poco alegres, otros en realidad oscuros. Pero lo que si
era seguro era que no existía poder humano que pudiera impedir el efecto que
Martina causaba en cada persona que conocía. Todos se preguntaban ¿cómo podía
ser esto posible? Y en especial, sabiendo que esta pequeña niña era huérfana y que
desde que nació había sido adoptada y educada por la criada de aquel palacio.
Que su
niñez había sido totalmente solitaria y que para muchos además, era
absolutamente inquietante la vida de
aquella pequeña, que lo ciertamente curioso era lo que sucedía en su vida, ya
que de seguro para muchos lo más lógico es que esta niña llevara una vida
realmente vacía y de poca ilusión en su caja de cartón que se encontraba llena
de múltiples juguetes, y era al parecer su única compañía, junto con sus otros
extrañas muñecas.
Las personas
que habitaban en este prestigioso palacio eran en realidad de alto rango. La mayoría
hacían parte de la nobleza; reyes de,
múltiples lugares del mundo, condes, príncipes y honorarios de tierras
sagradas. Todos ellos se reunían allí para discutir temas políticos o
simplemente para descansar de la monotonía que llevaba su vida. Traían a sus
familias e hijos y tomaban entonces un tipo de vacaciones por ciertas
temporadas.
Un día
el rey de Inglaterra y su familia llegaron
por primera vez al palacio, y por supuesto, toda la nobleza, incluyendo los
empleados y sirvientes, prepararon un gran festín y celebración para la
llegada.
Luego
de esta gran celebración, al día siguiente todos dormían, a excepción de Martina
que había dormido toda lo noche. Se levantó muy temprano a jugar con sus
muñecas, dentro de una caja de cartón, que le había regalado su madre adoptiva desde
que era una bebe. Pero la niña no se dio cuenta que se encontraba cerca del
cuarto del hijo del rey de Inglaterra llamado Alan.
Luego
de un rato de haber jugado Alan despertó debido a unos susurros que escuchaba entre sueños, entonces
se paró cautelosamente de su cama para descubrir de donde provenían, y al abrir la puerta lentamente vio la espalda
de una hermosa pequeña con una larga cabellera rubia que jugaba dentro de una
caja de cartón con sus muñecas. Alan Intentó acercarse a ella poco a poco, pues
sentía una fuerte curiosidad por tocar su brillante y hechizante cabello, pero
cuando estaba a centímetros de él fue como si tuviera un imán en sus manos,
pues cada hebra de cabello de se entrelazaba entre sus dedos. Era una sensación
única, lo extraño era que no sintió pánico ni algún tipo de miedo. Martina
también sintió esta inexplicable sensación, pero era algo más allá de esto,
algo quizá como un tipo de conexión.
Martina
volteó para ver qué pasaba y de inmediato sintió una fuerza extraña que le
obligaba a pedirle al niño que jugara con él, entonces Alan inmediatamente
aceptó.
Algo
extraño sucedió, pues cuando él intentó entrar a la caja, pudo hacerlo con
facilidad y fue como si esta se hubiera adaptado perfectamente al cuerpo y
espacio que ocupaba Alan dentro de ella.
Desde
aquel momento Alan y Martina se conocieron, pero lo único que hacían a partir
de entonces era jugar dentro de la caja de cartón. Martina decidió que debido a
lo sucedido y ya que nunca le había ocurrido eso con ninguna otra persona le
contaría el gran secreto de su vida.
Martina
le explico todo lo que a ella le sucedía cuando se encontraba dentro de la caja
de cartón, que cada que ella entraba a jugar todo, absolutamente todo cambiaba,
sentía como si se transportara a su mundo real, como si fuera a un mundo
totalmente lleno de alegría, el cual estaba lleno de colores, que superaban la
magia hechizante y fugaz de un arcoíris, un mundo en el cual, el color negro no
existía y todo lo oscuro y opaco se terminaba al entrar a esta caja, y quedaba en
el mundo de los adultos, que eran totalmente ciegos a lo hermoso que puede ofrecer
la vida, con el solo hecho de aplicar unas cuantas gotas de inocencia, alegría
y niñez a su vida.
Y así
que decidió que para que Alan comprendiera mejor, acerca de lo que ella estaba
hablando, le dijo que lo único que tenía que hacer era cerrar sus ojos y dejara
simplemente volar su imaginación sin límites.
Esto
demuestra además como las personas, con el paso del tiempo van cambiando su
forma de ser, de pensar, crecer e imaginar, respecto a todo lo que existe en el
entorno, y que mas allá de ver la manera como los niños viven y experimentan su
propia vida, de ver como experimentan su propio mundo lleno de fantasía e
ilusión, puede todo esto llegar a cambiar la vida de los que ya están mas grandecitos
con el solo hecho de transformar y hacerle ver al mundo una manera distinta de
vivir la vida, sabiendo que de los niños también se puede aprender, aplicando
una dosis voluntaria de inocencia cada día.
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