martes, 5 de junio de 2012


TEETETES Y LA DEFINICIÓN TRIPARTITA DEL CONOCIMIENTO

La definición tripartita del conocimiento, o también llamada la definición tradicional del conocimiento, dice que conocer es tener conciencia, verdad y justificación.
El primer texto clásico de epistemología es “Teetetes de Platón. Con sus textos “El banquete” y “El Fedro”, o de profundidades metafísicas como es “El Parménides”, aporta a nuestra comprensión de lo que es el conocimiento cuando en su libro, “Teetetes o de la ciencia”, se propone responder lo que es el saber.
Hay que tener en cuenta un importante hecho en el que se buscó responder en qué consiste la ciencia, partiendo de un dialogo en el que Sócrates, le propone a el geómetra Teodoro, encontrar el significado de esta (la ciencia).
Se afirma que el “Teetetes”, es el primer texto clásico de epistemología y de él se deriva una de las definiciones más recurrentes del conocimiento. Definición que se ha visto de carácter epistemológico.
Sin más rodeos, como he dicho al principio, la definición socrática del conocimiento, es igual a la que los epistemólogos contemporáneos y modernos aceptan.
Conocimiento o epistemología, es igual a la creencia verdadera y justificada.
Cuando conocemos algo, independientemente del campo en el que lo hagamos, tenemos creencia verdadera y justificada.
La filosofía de la epistemología y la lógica, Susan Haack, en su libro “Evidencia e investigación, hacia la reconstrucción de la epistemología”, adopta esta definición del conocimiento, pues afirma que es la más adecuada con los procesos que resultan de la investigación, tanto en ciencia, como en otras disciplinas.
El saber ya sea empírico o formal, puede subsumirse en la llamada definición tripartita o tradicional del conocimiento, aquella que los filósofos le deben a Platón.
En el “Teetetes o de la ciencia”, son tres las definiciones que se dan del conocimiento. La primera dice: que conocimiento es igual a sensación. La segunda: que el conocimiento es igual a juicio verdadero. La tercera: que el conocimiento es igual a juicio verdadero más justificación.
Justamente la tercera, es la que con seguridad, hoy se reconoce por los epistemólogos como la definición más aceptada del conocimiento y la que tomaremos como motivo de reflexión.
Además, la última definición le parece al filósofo Sócrates, la menos incompleta de las tres. Ya que su idea del saber se inscribe como metafísica, es decir, lo asume desde la contemplación de ideas o nociones perfectas.
Fuera de la doctrina metafísica, la definición final del Teetetes del conocimiento es promisoria en la explicación de lo que es el saber, sobre todo cuando pensamos en el saber de lo corporal, o mejor del mundo externo.
Lo primero es que la búsqueda por el saber, es la búsqueda por el conocimiento en sentido general, es decir, por obtener la esencia del saber.
Teetetes responde diciendo que el saber, es lo que sabe el zapatero, el geómetra y el astrónomo, a lo que responde Sócrates, que si bien esto es saber, en esto no consiste el saber.
Cabe anotar que existe la confusión de que la epistemología es filosofía de la ciencia, error que es similar al que comete Teetetes, cuando Sócrates le pregunta ¿qué es la ciencia?, y este  responde apelando a distintas ramas de la ciencia.
La epistemología es el estudio de lo que es el conocimiento en sentido general, es decir, de la creencia verdadera justificada, la filosofía de la ciencia es reflexión sobre, por ejemplo, lo que es el método científico, lo que es una ley científica, lo que es una hipótesis, lo que son las teorías científicas. Todo este tipo de reflexión, como la investigación científica misma, termina igualmente en creencias verdaderas justificadas.
A la pregunta qué es el conocimiento, debe darse una respuesta similar, una respuesta que abarque no solo la práctica científica, a filosofía de la ciencia, el conocimiento matemático, entre otros, sino todo tipo de producto cognitivo.
Como dice Sócrates: “Cuando se pregunta lo que es la ciencia, es ponerse en ridículo el dar por respuesta el nombre de una ciencia, puesto que es responder sobre el objeto de la ciencia, y no sobre la ciencia misma, que es a la que se refiere la pregunta”.
Es importante también tener en cuenta que en el Teetetes con el término ciencia, se hace referencia al conocimiento en sentido general. Ciencia es igual a conocimiento.
Teetetes también dice que conocimiento es igual a sensación. Es tener la percepción de los objetos que se conocen. Conocemos lo que vemos, así que lo que no vemos no lo podemos conocer.
Cuando observamos las cosas, nuestra percepción siempre está supeditada a nuestro punto de vista de ahí que el conocimiento dependerá de los variados puntos de vista.
La idea de la investigación científica, como paradigmas científicos, defendida por Thomas Kuhn, en su libro “la estructura de las revoluciones científicas”, asume que el conocimiento depende de los contextos históricos sociales y culturales de los investigadores. Es decir, el saber depende de los puntos de vista de la comunidad científica, el cual se asume a través de los que  es llamado paradigma de investigación.
La verdad depende en consecuencia de lo que cada hombre adopte como verdadero. La verdad depende de cada paradigma.
En cambio el filósofo Sócrates, esta totalmente en desacuerdo con lo dicho anteriormente, y este de manera cínica dice: “en segundo lugar, he aquí lo más gracioso. Protágoras, reconociendo que lo que le parece a cada uno es verdadero, concede que la opinión de los que contradicen la suya, y a causa de la que creen ellos que él se engaña, es verdadera”.
Por lo tanto, la afirmación de que el conocimiento depende de las perspectivas culturales y sociales de investigación haría imposible la crítica. Cuando nuestras ideas sean cuestionadas, siguiendo la idea de Protágoras, se podría decir que no hay formas de cuestionarlas, pues se deben a nuestros puntos de vista, que no necesariamente deben ser compartidos por los otros, así que no deben ser criticados.

Por otro lado, podemos ver el conocimiento como juicio verdadero:
Asumir el conocimiento como simple sensación, anula nuestra intuición de que el componente racional y reflexivo, es necesario en el qué saber.
En esta definición, Sócrates dice:
“La ciencia no reside en las sensaciones, sino en el razonamiento sobre las sensaciones, puesto que, según parece, solo por el razonamiento se puede descubrir la ciencia y la verdad y es imposible conseguirlo por otro rumbo”.
Teetetes dirá que es el alma o la razón la que puede encontrar el conocimiento de las cosas, pues los sentidos solo dan informes aparentes de ellas, y el saber debe ir más allá de las meras apariencias.
Cuando la razón actúa reflexionando sobre las sensaciones, dándonos la correcta caracterización de las mismas, forma juicios, por eso el saber es el juicio. Pero el juicio verdadero, pues como es de suponerse, el juicio falso no da conocimiento.
Conocimiento como juicio verdadero más explicación:
Conocer es tener juicio verdadero más explicación. Ciencias como a física, la química, dan conocimientos, porque construyen teorías verdaderas sobre la realidad.
Juicios verdaderos, que son fundamentados o explicados a partir de predicciones y corroboraciones.
Esta es la definición tripartita del conocimiento o definición tradicional.
LA JUSTIFICACIÓN DENTRO DE LA NOCIÓN TRIPARTITA
El filósofo Descartes, dice en su texto “las meditaciones metafísicas”, que el examen de conocimiento debe empezar por un análisis de los principios o respaldo de las creencias, es decir, la justificación de las creencias.
Ahora basándonos un poco con el empirismo, el filósofo John Locke, también circunscribe su análisis del saber en la condición tercera del conocimiento: La justificación.
Funcionalismo:
Este requiere una distinción entre las creencias justificadas. Hay creencias básicas y creencias derivadas. Se requiere un inicio en la justificación, en donde se encuentran las creencias básicas para apoyar a las derivadas, las que se dirigen unidireccionalmente desde las básicas; nunca al contrario.
Las creencias básicas, son aquellas que constituyen el fundamento, es decir, aquellas sobre las cuales descansa toda la estructura de las creencias justificadas.
Susan Haack dice:
“Algunas creencias justificadas son básicas; una creencia básica está justificada independientemente del apoyo de cualquier otra creencia.
Todas las demás creencias son derivadas; una creencia derivada está justificada a través del apoyo directo o indirecto de una o varias creencias básicas”.
Así podemos ver entonces que el fundamentalismo, solo acepta dos clases de creencias.
Coherentismo:
Es la teoría filosófica que asume el otro criterio de justificación. Afirma que donde haya coherencia, es probable que esté la verdad. El Coherentismo se basa en el principio lógico de no contradicción. Si nuestras afirmaciones son coherentes y no contradictorias, es probable que sean verdaderas, de ahí a que sean justificadas. Y por obvias razones, si son contradictorias, por lo tanto son incoherentes y muy probablemente sean falsas y en consecuencia, no justificadas.
El racionalismo cartesiano y el empirismo Lockeano como filosofías fundacionalistas:
La propuesta epistemológica de Descartes se ubica dentro de lo que se ha reseñado como teoría fundamentalista de la justificación. De ahí  se puede afirmar que el racionalismo cartesiano es fundacionalista.
Descartes dice que solo aquello que sea claro, evidente y distinto, en una palabra: Indubitable, puede asumirse como verdadero, por lo tanto puede acrecentarse a la seguridad en el saber.
Este filósofo, dice que existen tres maneras de probar la tenacidad de las creencias: El primero es conocido como el argumento de la ilusión sensorial. Aquellas creencias que dependen de nuestras percepciones, en tanto nuestros sentidos estén distantes a los objetos, deben ser consideradas como falsas, pues dichas percepciones son dubitables.
La segunda es el argumento del sueño, este nos dice que las labores que estamos realizando pueden ser obra de una ilusión. Ya que cuando soñamos no podemos reconocer o tener conciencia de que estamos en ese estado.
No obstante, la tercera etapa aparece de su método progresivo de la duda. Reconocido como el argumento de genio maligno, Descartes muestra que es posible y razonable dudar hasta de las creencias matemáticas, aritméticas y geométricas.

Por: Laura Victoria Bedoya Prada.












martes, 20 de marzo de 2012




ENGAÑO.

En una lluviosa mañana, Armando se despierta asustando, tembloroso y con las manos sudadas. Pues desde la noche anterior sentía un extraño presentimiento. Por un rayo de luz que emana de su ventana, alcanza a ver de manera confusa, la silueta de una mujer de cabello rojo y piel blanca. Se pregunta: - ¿Es Amelia?- .
A medida que Armando empieza a verlo todo con mayor claridad, nota que aquella mujer es inconfundible, en especial por su ordinaria manera de vestir. Llevaba puesta una blusa morada, una falta negra y unos tacones rojos. Armando queda atónito y totalmente sorprendido. -¡Indudablemente es Amelia!, pero… ¿Qué hace ahí?-. Piensa él. Entonces decide levantarse a prisa al verla ahí parada en medio de la lluvia y le abre la puerta.

Amelia en medio de la desesperación, abraza fuertemente a Armando, pero este, a pesar de que le sorprendía verla después de tanto tiempo, decide no manifestar ningún tipo de cariño. Amelia lo mira con tristeza profunda, pero aun así le dice que entiende su reacción. Él la invita a pasar a su casa, pues la ve bastante mal, sabe que algo en realidad le sucede. Un momento de silencio incomodo se apoderaba de la situación, y aún más, el cruce de miradas entre ambos, hacía de cada segundo una eternidad.
-Hace mucho tiempo que no te veía-, dice Armando. -Desde que te fuiste, todo es soledad y desconsuelo, ¿sabes que desde entonces mi único consuelo de vivir son las niñas? Aun así, espero que seas muy feliz al lado del hombre que elegiste como… ¿tu amante? ¿Compañero?.. No lo sé.

Desde hace dos años Amelia había desaparecido, y todos los que la conocían, decían que ella se había marchado junto a un hombre empresario llamado Miguel Augusto, dueño de una gasolinera, un hombre muy gordo, de gran estatura, cabello hasta los hombros, que usaba ropa elegante y bastante cara, y además de eso muy adinerado. Se corría este rumor, puesto que ya la habían visto varias veces con este hombre en escenas comprometedoras.
Además se preguntaban por qué Amelia se iría con este hombre y dejaría de lado a su ex esposo, que era un hombre tan maravilloso, honrado, y caballeroso, pero sobretodo un excelente ser humano. Y a sus hijas, que eran sangre de su sangre, y necesitaban en ese instante de sus vidas de una madre que velara y cuidara de ellos.

Amelia mira a Armando con lágrimas en sus ojos y le dice: -yo sé que lo peor fue haberte dejarte aquí solo, e irme en la peor de las circunstancias, dejándote a cargo de nuestras niñas. Pero quisiera que escucharas lo que hace mucho tiempo quería decirte, y que me ha carcomido lentamente por dentro, desde que tuve que separarme de ti y de mis hijas-.
Armando mira a Amelia de manera sorprendida y le dice: -¿Qué?, discúlpame pero no estoy entendiendo absolutamente nada. ¿Cómo es eso de que te tuviste que ir?, hasta donde yo sé, tú te largaste de aquí con ese tipo, con el que me engañaste, por tu propia voluntad, nadie te obligo a que lo hicieras, y sobre todo a que causaras todo el dolor por el que nos hiciste pasar a las niñas y a mí. Te olvidaste por completo de que tenías una familia que te amaba, te admiraba y se desvivía día a día por hacerte feliz.
-¡Armando, por favor no digas eso!, me parte el corazón. Quiero que me escuches ¡te lo ruego!
Reconozco que he cometido muchísimos errores, y los he hecho pasar demasiado dolor a ti y a mis hijas. Yo sé que al principio no sabía ni lo que estaba haciendo, que te engañé con ese hombre y que fue mi amante. Y que peor aún, me dejé llevar por la ambición del dinero. Pero te juro que en todo este tiempo que he estado lejos de ustedes, me he lamentado infinitamente por ser tan tonta y poco inteligente.
 Ese hombre con el que estuve todo este tiempo, me engañó de la manera más vil y cruel. Me secuestró, me torturó, e inclusive me prostituyó a los hombres que hacían parte de sus sucios negocios. Me ha hecho sufrir como a nadie, descubrí cosas que jamás me imaginé. ¡Armando, esto en realidad ha sido lo peor que he vivido en toda mi vida, y no ha habido peor castigo que este y estar lejos de ustedes! Tuve que mancharme las manos de sangre para poder escapar de esa prisión.
He venido hasta aquí para suplicarte que me perdones. Quiero de todo corazón comenzar una nueva vida, aunque no pueda estar junto a ti, si es lo que deseas. Que mis hijas me perdonen, y ser la madre que ellas necesitan en este momento de sus vidas-.
Las lágrimas invadían el rostro de Armando, y en realidad no lo podía creer, estaba totalmente conmovido, pero a la vez desconcertado, pues a pesar de todo, el amor que sentía por ella, aún estaba ahí, solo que tanto sufrimiento y dolor, había cegado su corazón.
Armando se levantó de la silla y de inmediato fue a abrazar a Amelia, le dijo que estaría con ella, y que contaba con su apoyo para lo que necesitara. Pero que por obvias razones, todo sería muy diferente, el apoyo que le daría solo sería como padre de las hijas y le prestaría ayuda de un psicólogo que él conoce muy bien para que pudiera superar esta situación y salir adelante.


POR. Laura Victoria Bedoya Prada. 



viernes, 2 de marzo de 2012


MARSHALL MCLUHAN
   (Edmonton, 1911 - Toronto, 1980)

 


Dr. Marshall McLuhan, Herbert Marshall McLuhan nació en Edmonton, Alberta, Canadá; teórico y profesor canadiense de habla inglesa, bien conocido de comunicaciones y crítico. El Dr. Marshall McLuhan es mejor conocido por sus conceptos de la aldea global y su teoría de que el medio es el mensaje. El autor analiza estos conceptos en sus dos obras más famosas: La galaxia Gutenberg: The Making of Typographic Man (1962) y Understanding Media: The Extensions of Man, por el cuál salto a la fama en cuanto este fue publicado en 1964. El libro, sin recursos publicitarios, se trasformó en un best seller en Harvard y otras universidades.
¿Cuál era el particular enfoque de McLuhan? Esencialmente, podría decirse que no tenía ninguno. La aproximación de McLuhan a un determinado problema partía de negar un punto fijo puesto que la comprensión requiere siempre, para él, un enfoque multidimensional. Con total libertad, sus escritos carecen de argumentaciones complejas o de tesis alguna que se desarrolle linealmente a lo largo de sus páginas.
Dr. Marshall McLuhan en su título del libro, “La Galaxia Gutenberg”, se refiere a Johannes Gutenberg, el inventor de la imprenta de Gutenberg. El invento de Gutenberg permitió la amplia disponibilidad de materiales impresos por primera vez. Esta nueva alfabetización cambió la sociedad de una mayoría oral, o fonética de  alfabetización a una forma escrita de la alfabetización.
Según el Dr. Marshall McLuhan, la invención de la imprenta condujo a la cultura de una mecánica de que el hombre de Gutenberg es un producto.
La aldea global es el término que el Dr. Marshall McLuhan, para lo que él ve como un ser creado por la tecnología de comunicaciones que incluye a personas de diferentes culturas y diferentes partes del mundo que de otro modo no sería considerado parte de la misma tribu. Por ejemplo, el primer libro impreso en la imprenta de Gutenberg fue la Biblia y el impacto de ese libro se distribuye en todo el mundo unido a los lectores en el cristianismo. Dr. Marshall McLuhan señala que la televisión, con su participación sensorial de poder ver y escuchar nuevos mundos, hace mucho para conectar el mundo como un gran sistema de comunicación de retribalización.
El medio eléctrico de la televisión permite a una persona en una gran ciudad para experimentar la vida en la selva a través de la vista y de sonido. La experiencia sensorial visual y auditiva de la televisión implica el visor de forma completamente en la experiencia que es en muchos aspectos real. Dr. Marshall McLuhan ve la idea de que un medio eléctrico, tales como retribalización televisión tiene mucho poder a través de conectar al mundo como una sola, que subraya el medio es el mensaje.
Cuando le preguntaban a McLuhan qué era la verdad, él elegía responder con una cita de Hércules Poirot, el detective de Aghata Christie:
“Es todo lo que patea el tablero”.

Y en ese sentido, es innegable que McLuhan fue, en efecto, un hombre libre. Su lápida reza, con tipografía digital analógica:
“La verdad nos hará libres”.
Diarios y revistas lo recordaron a su muerte apelando a los calificativos más enfáticos con los que en vida lo habían celebrado: "Místico de la Aldea Electrónica", "El más hippie entre los académicos y el más académico entre los hippies" son algunos ejemplos elocuentes.
La perspectiva de McLuhan respecto a los medios de comunicación social, se ha dado en llamar "determinismo tecnológico". Aunque es probable ver en él también, un visionario. En efecto, cuando McLuhan murió, la televisión por cable aún no era una realidad mundial, los habitantes de la "Aldea global", aún poco sabían sobre interactividad, e-books, multimedia, videoconferencias... Pero la obra de McLuhan, nos ha dejado un marco teórico que nos permite estudiar y comprender la naturaleza de estos nuevos medios que han revolucionado la historia de la comunicación de la humanidad.
Cuando McLuhan, promediando la década del 60, llamó por primera vez la atención del público, hubo quienes interpretaron que lo que él hacía era promover el fin de la cultura del libro para propiciar la era de la televisión. Pero en realidad, lo que él hacía no era sino advertir sobre el poderoso potencial del nuevo medio. Se sabe que en su vida privada, McLuhan rechazaba a la TV a tal punto que le pedía a su hijo que impidiera que sus nietos la vieran. En efecto, llamó a la TV, "el gigante tímido" y pretendía promover una concientización respecto a su enorme poder.
MCLUHAN, RESPECTO A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN PIENSA:
1. Somos lo que vemos
2. Formamos nuestras herramientas y luego éstas nos forman
En esta línea, podría afirmarse, que veía en los medios antes agentes de "posibilidad" que de "conciencia", esto es que podrían los medios compararse a caminos y canales antes que obras de valor artístico o modelos de conducta a seguir.
Es habitual que pensemos que los medios no son sino fuentes a través de las cuales recibimos información, pero la concepción de McLuhan era que cualquier tecnología (todo medio) es una extensión de nuestro cuerpo, mente o ser. Los medios tecnológicos son entendidos como herramientas que extienden las habilidades humanas, del mismo modo que una bicicleta o un automóvil son una extensión de nuestros pies... La computadora sería una extensión de nuestro sistema nervioso central. 

BIBLIOGRAFÍA.
http://comunicacion.idoneos.com/index.php/335169
http://lular.es/a/gente/2010/09/Quien-es-el-Dr.-Marshall-McLuhan.html